Viejos Robles y Crisis Interna del PRD

Por Victor Horacio Mena Graveley

La crisis del PRD, para el bien  del sistema de partidos políticos en nuestro país, debe cesar.

Seguir reproduciendo cíclicamente confrontaciones permanentes y viejos esquemas de luchas  que tuvieron razón de ser en los años 70 y que en esta época no tiene ninguna vigencia, nos aleja cada día más de sectores importantes de la sociedad civil que son determinantes para que todo proyecto político sea exitoso.

Tal vez uno de los puntos por lo que no se ha podido llegar a acuerdos entre una u otra facción ha sido el excesivo  protagonismo de los denominados viejos robles que en vez de asumir una postura neutral,  como mediadores de este conflicto, han preferido recorrer el camino del sectarismo en apoyo rotundo a la agrupación de Hipólito Mejía.

Los viejos robles plantean que se convoquen los organismos para acortar el periódo del Presidente del partido, sin embargo, no tienen calidad moral para invocar ninguna salida a la crisis porque la mayoría fueron designados en cargos del partido y en candidaturas a posiciones electivas mediante el procedimiento autoritario del  dedazo. La mayoría le exigen a Miguel Vargas lo que nunca le exigieron a otros presidentes del PRD.

La historia debe servir de indicador a todas las corrientes del PRD para evitar y superar hechos como los del 1973, donde los  radicalismos ideológicos distanciaron en el plano político a Bosch y Peña Gómez,  que como consecuencia de dicho proceso, el primero abandonó las filas del Partido Revolucionario Dominicano para fundar el Partido de la Liberación Dominicana. Igual pasó con la crisis posterior al 1986, con la facción de Jacobo Majluta que  fundó el PRI, y la crisis del año 2004 donde Hatuey de Camps fue expulsado, precisamente, por los mismos actores que hoy impulsan la disensión a lo interno del Partido Revolucionario Dominicano.

En la semana recién transcurrida aconteció un hecho que no se puede repetir. El grupo que promueve la división del partido, convocó a una reunión  de Diputados, allegados al sector de Hipólito, encabezada nada más y nada menos por el viejo roble Hugo Tolentino Dipp, para elegir lo que sería el vocero de dicha facción en la Cámara de Diputados, en un desafío sin precedentes a la decisión tomada por la mayoría de los Diputados del PRD, que sí habían formado el quórum necesario, y que fueron  convocados por el Presidente legítimo del Partido Revolucionario Dominicano, el Ing. Miguel Vargas Maldonado, para llevar al Diputado Ruddy González como vocero de la Cámara de Diputados.

Se hace imperioso que la sensatez se imponga, y que la agrupación que  no reconoce la Presidencia legítima  de Miguel Vargas Maldonado retorne a la institucionalidad y así reconocer los puntos que nos alejan y que nos acercan, para hacer realidad la frase de unidad en la diversidad. Y que los viejos robles, se pongan a la altura de sus circunstancias y pongan sus intereses personales de un lado, por el bien del partido.

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