¿Estan todas las mujeres capacitadas para sentir placer?

La cuestión de sentirlo o no sentirlo suele ser el tema central de la relación sexual. El placer fenómeno psicofisiológico no es innato… Entrevista con Marie-Hélène Sourd, psicoterapeuta y coanimadora de grupos de mujeres que trabajan temas de feminidad y sexualidad

Antes de centrarnos en aumentar la libido, o aspirar al éxtasis, empecemos por hacer una pequeña introducción al placer sexual, la última reivindicación en materia sexual. «Según Wilhem Reich, la libido, considerada como energía vital, circula libremente por el cuerpo, procurando una sensación de bienestar», explica Marie-Hélène. Él afirma que las vías del placer son innatas y múltiples siempre que eliminemos las tensiones corporales y otros obstáculos físicos que puedan retenernos a la hora de abandonarnos al mismo.

Dar rienda suelta al placer

«Yo me corto», nos cuenta María, 40 años. «Yo no estoy segura de sentir placer», confiesa Lidia, 32 años. «El acceso a las sensaciones corporales no es tan fácil. Estos testimonios ponen de manifiesto que algunas mujeres no están en contacto con su cuerpo, como si no les perteneciera», explica Marie-Hélène Sourd. Y pasa más a menudo de lo que creemos, en una época en la que el cuerpo ocupa un lugar destacado, totalmente desinhibido. La realidad es completamente distinta.

La complicación tiene su raíz en la infancia. «Si de pequeñas nos enseñan a reprimir nuestros instintos y a anular la relación entre el placer y el cuerpo, hay muchas posibilidades de que, de adultas, el mensaje perdure», descifra la psicoterapeuta. Otro obstáculo notable son los juicios que emitimos sobre nosotros mismos constantemente. «Muchas mujeres siguen reprimiéndose por su imagen, porque consideran que no corresponde a los estándares mediáticos. La mayoría absorbe las imágenes e intenta adaptarse a un estándar que de real no tiene más que la imaginación. Esa «sobreadaptación» repercute en el acto sexual e influye en gran medida en nuestra capacidad natural para gozar», afirma Marie-Hélène Sourd.

Conocerse mejor para dar paso al placer

«Solemos olvidar que el componente fundamental del placer descansa en un mejor conocimiento del cuerpo y el deseo», remarca Marie-Hélène. En realidad, sigue habiendo muchos tabúes en torno al cuerpo como fuente de placer… Pocas mujeres, por ejemplo, se atreven a mirarse el sexo, y menos aún a explorar con curiosidad ese tierno objeto de deseo, tan codiciado por los hombres.

Su consejo: hay que explorar la zona mucho antes de leer todo lo que a un hombre le gustaría que le hiciéramos. No es tan complicado, basta con reservar un momento de encuentro con una misma, como si tuviéramos una cita. La idea no es tanto tener orgasmos estando solas, como conectar con las sensaciones. ¡Aprende a explorar, atrévete a tocar y acariciarte, abre las puertas del placer tanto sola como en pareja!

Dejarse llevar

Abandonarse es la palabra clave. En una época en la que estamos acostumbrados a controlar los sentimientos, la natalidad, la pareja…, ¿qué pasaría si simplemente nos dejáramos llevar? Por supuesto que no es tan fácil. Estamos todas ocupadas pensando en organizar y no en sentir, acumulamos la presión y las tensiones que ello implica. «Resultado: nos ponemos una coraza e incluso llegamos a cortar el impulso vital del cuerpo», señala la psicoterapeuta, con lo que, en la práctica, intervenimos en nuestra disposición para el orgasmo.

Para que el cuerpo pueda dejarse llevar, hay algunos trucos. Los masajes, por supuesto, ya sean relajantes o terapéuticos, ayudan a llegar a ese estado de relax. La respiración también puede ayudar… «En caso de que la mente vuelva a tomar el control, respirar tranquilamente con el otro durante el acto sexual ayuda a volver al cuerpo con más facilidad», sugiere Marie-Hélène. Por último, cualquier actividad física que tenga por objeto principal la circulación de la energía, puede resultar útil. Yoga, qi gong, danza… La idea es activarse para que el cuerpo vuelva a tomar las riendas, puesto que es el que conoce el camino.

Recibir a la pareja

Otro factor esencial para acceder al placer es el otro. Recibir a alguien, al ser amado, al amante, con su sexo y su deseo abre las puertas a un placer más intenso, porque es compartido y eso le añade alma. Acoger al otro no se resume a un acto, sino que es un estado de ánimo, un punto de referencia para la feminidad: «Después de todo, nuestros órganos tienen forma de receptáculo, de copa, están listos para abrirse al encuentro con el otro…», recuerda Marie-Hélène Sourd. ¡Percibir un olor, observar su espalda, sin tener que «consumirlo» de inmediato o alcanzar la cima del éxtasis!

Más allá de la excitación, recibir al otro implica cierta tranquilidad, la disponibilidad para dejarse sorprender por el otro, para sentir. Para las mujeres, es fundamental abandonar la carrera hacia el orgasmo e iniciar una nueva revolución sexual en la que confiemos en la pareja y el amor que sentimos hacia ella.

C. Maillard

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