Contradicciones sobre la salud de Mubarak

Festejos de los Hermanos Musulmanes al trascender la noticia de la muerte del ex Presidente

EL CAIRO.- Egipto estaba ayer sumido en las  especulaciones y las expectativas sobre la salud el ex presidente, Hosni Mubarak, de 84 años, luego que los medios difundieran en la noche del martes confusas versiones sobre su estado.

La primera información surgió de las fuerzas de seguridad, que anunciaron que Mubarak había sufrido un derrame cerebral en el hospital de la prisión de Tora, donde cumple cadena perpetua como máximo responsable político de la represión que causó 850 muertos el año pasado, en el levantamiento de la Primavera Árabe que concluyó con su destitución.

La noticia se conoció en medio de una gran tensión política en el país, donde los dos candidatos que compiten en balotaje presidencial, el islamista del  Partido de la Justicia y la Libertad (el PJL es el brazo político de los Hermanos Musulmanes), Mohamed Mursi, y el ex primer ministro de Mubarak, AhmedShafiq, se atribuyen el triunfo tras la votación del fin de semana pasado.

Los medios aseguraron que, a su llegada al hospital militar del barrio cairota de Maadi, el ex mandatario fue declarado en coma y clínicamente muerto, pero sus familiares sostuvieron que los médicos consiguieron reanimarlo con un desfibrilador tras un paro cardíaco que duró unos segundos. Su abogado defensor, Farid al Deeb, aseguró que se encuentra en condición crítica, pero aclaró que no está muerto en declaraciones al diario Al Ahram. “Su salud se ha deteriorado ante la falta de cuidado médico en la prisión del hospital”, sostuvo.

Mientras la confusión reina sobre la situación de Mubarak, aumenta la efervescencia política en Egipto, donde decenas de miles de manifestantes se concentran en la emblemática plaza Tahrir, de la capital, para denunciar recientes decretos de la Junta Militar por los que se arrogó prerrogativas que aumentan su poder y limitan los del futuro Presidente, que fueron denunciados como un “golpe constitucional”.

La mayoría de los concentrados eran seguidores de los Hermanos Musulmanes, y celebraron con fuegos artificiales y vítores la noticia de la supuesta muerte de Mubarak. Las expresiones de alegría no habían cesado cuando el predicador radical salafista, Hasim Abu Ismail, pidió calma y advirtió que la noticia del deceso no era más que una “mentira” con la que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que gobierna el país, quería desviar la atención en el acto en su contra. (Télam-DPA-AFP)

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